34 de 40 productos de uso diario son peligrosos para nuestra salud

Así es. 34 de 40 productos de uso común entre ellos lápices labiales, spray, geles para el cabello y materiales empleados en el hogar, según National Environmental Trust se componen de toxinas muy peligrosas: solventes orgánicos y glicoles.

El riesgo que encierran estas toxinas es grande. Por ejemplo, los glicoles son capaces de causar daños en el riñón o hígado y desordenes nerviosos en personas susceptibles; del mismo modo los solventes orgánicos irritan las mucosas, los ojos y pueden dañar el sistema neurológico.
Además un equipo de investigación financiado por Nueva Jersey y Massachusetts ambos de estados unidos, descubrió que algunos productos son mas dañinos de lo que pensábamos puesto que contienen sustancias carcinógenas, venenos y neurotoxinas, entre estos productos se encuentran los detergentes, productos para limpiar el suelo, cristales y maderas, pinturas y sobre todo aquellos que liberan vapores que pudieran contener productos químicos peligrosos -amoniaco, acido sulfúrico y fosfórico, sosa cáustica, cloro, formaldehido y fenol-.
Por eso no esta demás que al hacernos de un producto verifiquemos los ingredientes que lo componen o que estos sean reconocidos ampliamente como de buena calidad.
Fuente: National Environmental Trust



Casas anti robos

Un estudio hecho con cerca de 300 presos del sur de Brasil, que revela cómo los ladrones burlan las más obvias medidas de seguridad y cuáles son sus preferencias, ha servido para lanzar llamativos productos como bolsos, ropa, muebles y hasta casas contra el crimen en un país de violentas metrópolis.
El proyecto "diseño contra el crimen", premiado este año por el Instituto Europeo de Innovación y Estrategias Creativas, fue desarrollado conjuntamente por la policía y la escuela profesional de la industria del Estado de Paraná (SENAI), al sur de Brasil.
Algunas conclusiones rompen con creencias generalizadas. "Descubrimos que el 71% de los delincuentes prefiere robar casas con muros altos, porque entran sin ser vistos y actúan con más tranquilidad; hasta nosotros policías pensábamos que un muro alto era más seguro", explica a AFP el coronel de la Policía Militar Roberson Bondaruk, que hizo la investigación.
"También creíamos que las mujeres eran las víctimas favoritas. Descubrimos que el criminal brasileño prefiere robar a hombres, porque piensa que su reacción es más previsible y fría, mientras la mujer puede gritar o atacar", continúa.
De la psicología de los casi 300 ladrones entrevistados surgieron prototipos de chaquetas y pantalones femeninos y masculinos con bolsillos en lugares improbables, bolsos con refuerzos invisibles, casas que no llaman la atención de los ladrones y sillas y mesas para locales públicos con accesorios que permiten resguardar la cartera sin perder el "atractivo" diseño.
"El principal problema de seguridad pública es el pequeño delito, que llena las comisarías y es la escuela del delincuente; con pequeñas alteraciones se va creando una línea de productos industrializados más inmunizados contra la criminalidad", dice el policía.
El concepto "diseño contra el crimen" ha sido altamente desarrollado en universidades británicas, y los brasileños querían una versión más adaptada a la psicología y necesidades latinas.
"Conocimos ese proyecto de la policía y vimos que era una oportunidad para transferir ese conocimiento de forma práctica a la industria", explica a AFP el coordinador del proyecto escolar, Amilcar Badotti Garcia.
La fabricación de los productos está siendo negociada con varias industrias y dos libros que surgieron de la investigación, 'Arquitectura contra el crimen' y 'Diseño contra el crimen' recibieron peticiones de traducción y son objeto de seminarios regulares en academias de policía en Brasil y Argentina.
Fuente: Averlo.com

La vuelta de Mika!

Más de dos años se ha esperado para el lanzamiento del nuevo disco de Mika, “The Boy Who Knew Too Much”… qué nos traerá de nuevo?

Tras el éxito mundial de su álbum debut, "Life in Cartoon Motion", Mika, presenta su segundo disco: “The Boy Who Knew Too Much”, compuesto por Mika y co-producido por él y Greg Wells. Grabado entre Londres y Los Ángeles, cuenta entre otros invitados, con la participación de The Seawind Horns (Thriller, Off The Wall), Imogen Heap, Owen Pallet de Final Fantasy/Arcade Fire y Stuart Price.
Lleno de influencias de álbumes imprescindibles del pop de los 80 y 90 y hasta discos de Kurt Weill, la cantante de los 50 Patti Page o del compositor e intérprete de los años 70, Harry Nilsson, Mika describe su este álbum como más adulto que su predecesor.
Fuente: Guia mp3
Canciones:
1. We Are Golden
2. Blame It On The Girls
3. Rain
4. Dr John
5. I See You
6. Blue Eyes
7. Good Gone Girl
8. Touches You
9. By The Time
10. One Foot Boy
11. Toy Boy
12. Pick Up Off The Floor

We Are Golden




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Kafka puede hacernos más inteligentes

Leer a Franz Kafka puede hacernos más inteligentes, según revela un nuevo estudio de la Universidad British Columbia y la Universidad de California.

La clave está en el surrealismo presente en textos como Un médico rural, escrito por Kafka en 1918. Según explica Travis Proulx, coautor de un estudio que publica la revista Psychological Science, "el significado de una cosa es una asociación esperada con nuestro propio entorno". Así, por ejemplo, el fuego se asocia con calor extremo, de modo que poner la mano sobre una llama y sentir de repente un frío extremo sería una “amenaza” para el significado de fuego.”Sería desconcertante, porque no tendría sentido”, explica Proulx.

Y esa es la sensación que causan algunos textos de Frank Kafka. Para comprobar sus efectos sobre el cerebro, Proulx y sus colegas pidieron a una serie de voluntarios que leyeran la historia de Un médico rural, en la que se suceden acontecimientos disparatados, mientras otros compañeros leían una versión diferente del mismo relato reescrita de forma que todo cobraba sentido. A continuación se les propuso un ejercicio de gramática, que los que habían leído al auténtico Kafka resolvieron con mejores notas.

“Las personas nos sentimos incómodas cuando las asociaciones que esperábamos resultan violadas, y eso crea un deseo inconsciente de dar sentido a lo que nos rodea”. Esa sensación incómoda puede venir de una historia surrealista y “nos incita a aprender nuevos patrones cerebrales, a desarrollar una mayor capacidad de aprendizaje” , concluyen los investigadores.

Fuente: Universidad British Columbia y la Universidad de California

Harry Potter exclusivo en Orlando

Universal Studios está construyendo un parque temático de Harry Potter en Florida que incluirá la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, el Bosque Prohibido y la aldea de Hogsmeade. "The Wizarding World of Harry Potter" (El Mundo Mágico de Harry Potter) abrirá sus puertas a finales de 2009 en Orlando, informó el jueves Universal.
Lo más importante es que todo marcha a pasos agigantados: "Los planes que he visto son increíblemente emocionantes y no creo que los seguidores de los libros o las películas se decepcionen", dijo la autora J.K. Rowling, quien ha estado trabajando con un equipo creativo para asegurarse de que el parque le haga honor a su mundo.
Más de una docena de artistas y diseñadores encabezados por Stuart Craig, el diseñador de producción de las películas de Potter, se han establecido en el estudio donde se ruedan los filmes para considerar cada detalle, indicó Scott Trowbridge, de Universal."Realmente estamos yendo con la gente que mejor conoce este mundo para asegurar ese nivel de autenticidad", dijo.
Los visitantes podrán conocer los escenarios del mundo de Rowling, como la oficina de Dumbledore en Hogwarts y las tiendas en Hogsmeade. Agregó que aunque no habrá ningún personaje del relato en el parque, los fanáticos deseosos de ver a Harry Potter y sus amigos no saldrán decepcionados."Éste es el mundo de Harry", aseguró. "La mayoría de los seguidores quieren tener un encuentro con el astro del espectáculo".
El lugar también incluirá elementos tradicionales de un parque temático."Si son verdaderos amantes de los juegos mecánicos, no los olvidaremos", dijo.


¡Qué envidia!

Más pertinaz que el odio, más intensa que los celos y antigua como el hombre. Así es la envidia, una pasión universal que nadie reconoce sentir.

Apenas unos segundos después de que el fonógrafo de Edison dejara de emitir en la sala sus primeras palabras, uno de los académicos que asistía a la presentación del aparato, el francés Jean Bouillaud, de 82 años, saltó de su asiento, agarró por el cuello al infeliz que lo manejaba en ese momento y comenzó a zarandearlo mientras profería que aquello era una farsa, un truco de ventrílocuo y que la noble palabra humana no podía ser reemplazada por un metal. Bouillaud no se había vuelto loco ni había sufrido un ataque de ansiedad. En absoluto. Se trataba de un caso de envidia entre colegas, un sentimiento tan viejo como el hombre del que se ha dicho que es el más vergonzoso de los vicios. De hecho, se le considera tan deshonroso que incluso personajes tan ilustres como el filósofo Francis Bacon no han dudado en afirmar que la envidia es un “gusano roedor del mérito y la gloria”. La Real Academia Española, más tibia en su definición, la considera un “pesar del bien ajeno”.


La envidia es un fenómeno universal, pero ni es considerada por los psicólogos una de las emociones fundamentales, ni existe una expresión facial que la caracterice de forma exacta. En su obra La fuerza de las emociones, los psiquiatras Christophe André y François Lelord indican que esto se debe a que “a diferencia de lo que ocurre con otros sentimientos, comunicar la envidia nunca ha supuesto una ventaja evolutiva”. En efecto. La envidia es un tabú social que se lleva en silencio porque, en el fondo, supone una declaración de inferioridad que no conviene revelar en público. Plutarco ya daba cuenta de ello hace casi 2000 años. En su estudio Sobre la envidia y el odio, el genial biógrafo y ensayista griego resaltaba que “nadie dice que es envidioso”, sino que para justificar ese sentimiento se alegan todo tipo de excusas. Este comportamiento, según el sociólogo de la Universidad Libre de la Lengua y la Comunicación de Milán Francesco Alberoni, se debe a que la envidia es, en esencia, “una reacción ante el reconocimiento de una derrota”.

En un intento por negar la frustración que nos produce, nos comportamos de muy distintas formas. Algunas personas optan por imitar a quienes envidian; otras, si se ven incapaces de alcanzar el mismo objetivo, se deprimen y, por último, un tercer grupo de individuos se decanta por criticar e incluso conspirar contra quienes les han superado. Todo depende de la importancia que se dé al objeto de nuestra envidia y, sobre todo, de quién sea el envidiado.

Envidiamos cuando comprobamos que otro se ha hecho con algo que deseamos intensamente o cuando otra persona logra lo que nos es imposible realizar. El resultado, en cualquier caso, es que nuestra autoestima se resiente. Los psicólogos señalan que para compensar esta pérdida, que nos resulta insoportable, hemos desarrollado una serie de mecanismos muy particulares. Uno de ellos es infravalorar la ventaja del otro, esto es, nos autoconvencemos de que lo que ha conseguido “no es para tanto”. Otras tácticas pasan por buscar desventajas en otros campos que compensen su superioridad, desvirtuar a la otra persona en su conjunto o criticar el sistema que permite que se dé semejante situación. En los casos más extremos, podemos llegar a castigar –tanto física como psicológicamente– al envidiado por su ventaja.

Esto es así, según Alberoni, porque “el envidioso desea acercarse al envidiado, ser reconocido por él, identificarse con él y sustituirlo”. En los casos patológicos, el envidioso sólo puede hallar satisfacción en la destrucción completa del envidiado, en su desgracia total e incluso en su desaparición física.

La investigadora Melanie Klein, autora de Envidia y gratitud, una obra considerada básica por numerosos expertos en este terreno, indica que la envidia trae implícito el deseo de hacer daño.Se trata, además, de una actitud inherente a los seres humanos y que se desarrolla en las primeras etapas de la infancia, un dudoso honor que parecemos disfrutar en exclusiva. Según Juan Carlos Senar, de la Sociedad Española de Etología, “no hay constancia de que entre los animales se dé un fenómeno semejante, aunque éstos pueden utilizar mentiras y engaños para alcanzar objetivos”.

En un artículo sobre la Psicología de la envidia, el doctor Cecilio Panigua indica que la envidia “es un eco de los sentimientos de inferioridad y rivalidad sufridos por el niño durante su desarrollo psicológico, con padres y hermanos, lo que explica su universalidad e irracionalidad”.Este factor de proximidad –del niño con los que le rodean– parece especialmente importante en el desarrollo de la envidia. Así, cuanto más cercanas a nosotros sean las personas que envidiamos y cuando su superioridad se demuestra en los campos que más valoramos, el sentimiento de envidia crece. Por el contrario, éste no se desarrollará fácilmente entre personas que no se conocen apenas o entre quienes hay un abismo insalvable temporal o profesional. Por ejemplo, es más que dudoso que un físico actual pueda albergar sentimientos de hostilidad contra Einstein o Newton por los éxitos que éstos cosecharon en su mismo campo.

Puesto que la envidia se acentúa entre personas que viven circunstancias parecidas, es entre los hermanos y los compañeros de profesión donde es más relevante. Ignazius Semmelweis fue el protagonista de uno de los casos más vergozosos de envidia profesional. A mediados del siglo XIX, este médico obstetra del Hospital General de Viena observó que un alto porcentaje de parturientas moría tras dar a luz por fiebre puerperal, mientras que en otros hospitales, donde atendían comadronas que cuidaban su aseo y mantenían la limpieza, ese porcentaje era sensiblemente inferior. Cuando propuso que los médicos que atendían los partos se lavaran las manos con cloruro de calcio para evitar así infecciones, fue despreciado. Aún peor. Incluso cuando demostró que su -teoría era correcta, su descubrimiento siguió siendo tachado de ridículo.

Semmelweis no quería exhibir sus méritos, pero es cierto que a veces el envidiado puede vanagloriarse de ellos y hacerlo de forma que se ofenda el otro. En ese caso se trataría de una provocación. En su novela Abel Sánchez –toda una tesis sobre la envidia–, el filósofo y escritor Miguel de Unamuno señala que “no hay canalla mayor que las personas honradas (...) No me cabe duda de que Abel restregaría a los hocicos de Caín su gracia”. Precisamente, en el Génesis se describe un episodio que ilustra hasta qué punto puede llegar la envidia entre hermanos cuando uno de ellos hace gala, aunque sea inconscientemente, de sus virtudes superiores. En el capítulo 37 de este texto bíblico se describe cómo José, el favorito de Jacob, su padre, era profundamente envidiado por sus hermanos. Quizá tenían buenas razones para hacerlo. José no sólo disfrutaba de un físico favorecido, sino que estaba colmado de virtudes, entre ellas el don de la profecía. Además, sabía cómo resaltar lo mejor de sí mismo. Tanto fue así que todos sus hermanos, salvo Rubén, que se manifestó en contra, decidieron asesinarle. Otro de los hermanos, Judá, propuso otra idea mejor: venderle como esclavo.

En realidad, quizá José alardeaba a propósito de sus habilidades. Pero aunque se exhiban adrede los buenos atributos para producir envidia, este sentimiento no es tan profundo como cuando el éxito que se observa en el envidiado nos parece inmerecido. En ese caso, la hostilidad se dispara y la envidia da paso al rencor.

Los psicólogos saben que el sentimiento de envidia aumenta enormemente cuando comprobamos que la circunstancia que la desencadena choca, además, con nuestro sentido de la justicia. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, si descubrimos que un compañero de trabajo ha obtenido un ascenso al cual optábamos no sólo inmerecidamente, sino que, a nuestro juicio, porque está en más que buenas relaciones con la hija del presidente de la compañía.En la historia de la filosofía, una cuestión recurrente ha sido si en los sentimientos de envidia se encuentran los fundamentos del sentido de justicia. Freud afirma, de hecho, que ésta emana de los deseos de los envidiosos. Así, en un grupo familiar, los hermanos observarían la conducta de los demás guiados por la envidia, de forma que ninguno de ellos sea más favorecido que otro por sus padres. En definitiva, si uno no puede ser el preferido, ninguno debería serlo.

A la vista de lo universal de este sentimiento, algunos expertos se han preguntado si es posible que sus causas sean más biológicas que psicológicas.Según el biólogo molecular John Medina, autor de El gen y los siete pecados capitales, “analizar la biología de la envidia es un problema insuperable, porque no se ha aislado un gen responsable de este sentimiento ni se ha identificado una región del cerebro dedicada a la envidia”.

Medina indica que esto puede explicarse bien porque nuestra tecnología no es suficientemente buena o bien porque “la envidia sólo es un intento de organizar sentimientos subjetivos que no tienen correlación biológica”. En este sentido, señala que “la envidia está asociada a cuatro tipos de comportamiento: los asociados al deseo sexual, a la avaricia, a los deseos de agresión y como una reacción a la depresión que, en definitiva, puede ser tanto un componente como una respuesta a la envidia”. Este vínculo entre un sentimiento subjetivo –la envidia– y un proceso biológico –la depresión– es, para este autor, más estrecho de lo que suponemos. Tanto es así que, aunque Medina asegura que no existen píldoras contra la envidia, sí es posible que los antidepresivos nos mantengan a salvo de ciertos aspectos negativos asociados a ella.

¿Pero hasta qué punto podemos llegar a fastidiar al prójimo por envidia? Un equipo de economistas de las universidades de Oxford y Warwick, en Inglaterra, comprobaron que se puede ir muy lejos. En un experimento, los profesores Andrew Oswald y Daniel Zizzo adjudicaron aleatoriamente una cantidad de dinero a distintas personas que se iba incrementando con el tiempo. En el ensayo, cada una de ellas podía destruir parte del dinero ajeno, pero sólo a costa de sacrificar parte del propio. Para sorpresa de los investigadores, la mayoría de los participantes llegó a deshacerse de su fortuna sólo para conseguir que los demás no se enriquecieran más que ellos.

Y es que, ya lo decía Don Quijote: “Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no tal, sino disgusto, rencores y rabias”.

Fuente: Abraham Alonso

El fallecimiento de los jóvenes represente el 30% de las muertes en el mundo

Más de 2,6 millones de jóvenes de entre 10 y 24 años fallecen cada año en el mundo, la cuarta parte por accidentes de tráfico, suicidios y actos violentos.
El estudio, elaborado por las universidades australianas de Melbourne y Brisbane, el University College London (Reino Unido), la Universidad de Ginebra (Suiza) y apoyado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pone de relieve que una de cada cuatro muertes en este grupo de edad se debe a factores externos, no a enfermedades, y que podrían evitarse con políticas informativas y educativas eficaces.
"Queremos demostrar que la mortalidad infantil existe, que seguirá aumentando en los próximos años y que se trata de un problema que hay que poner en la agenda pública, porque sus causas pueden combatirse", aseguró uno de los autores del estudio, el profesor George Patton, durante la presentación del informe en Londres.
El informe explica que las regiones más industrializadas (Europa, EE UU, Canadá, Japón y Australia) tan sólo registran un 3% de los fallecimientos adolescentes, mientras que el Africa subsahariana y el sudeste asiático suman dos tercios de las muertes en este grupo de edad.Estas afirmaciones se basan en las cifras del Informe sobre la Expansión de Enfermedades en el mundo elaborado por la OMS en 2004, que ha servido de base para la investigación.
Los expertos han constatado que las causas de fallecimiento difieren significativamente entre los países desarrollados o de alto poder adquisitivo y aquellos en vías de desarrollo o de bajo-medio poder adquisitivo.
En el primero de esos grupos, en el que se incluye España, el 10% de las muertes se deben a accidentes de tráfico, el 6,3% corresponden a suicidios, el 6% están relacionadas con actos violentos y sólo por debajo del 5% incidencia aparecen causas puramente médicas como infecciones respiratorias, tuberculosis, sida o meningitis. Por sexos, las causas de mortalidad en los hombres coinciden con esa clasificación general, pero en el caso de las mujeres las infecciones respiratorias, el sida y la tuberculosis ocupan también un lugar destacado de la lista.
En cuanto a los países denominados de bajo o medio poder adquisitivo, entre los que se incluye Africa, Suramérica, Centroamérica, la Europa del Este, Oriente Medio y una gran parte de Asia, el 15% de las muertes se producen en la niñez, debido a enfermedades transmitidas por vía materna, junto con el contagio del sida y la tuberculosis.
Los autores hacen especial hincapié en que la prevención del sida no es suficiente en estos países y abogan por el cambio hacia una estrategia política de prevención más amplia, ya que, sostienen, hay "muchas otras enfermedades contagiosas que provocan más muertes que el sida y que no atraen la atención de la comunidad internacional".
También destacan la situación que se vive en Latinoamérica, donde la violencia es la causa más frecuente de los fallecimientos juveniles, especialmente entre los varones. En concreto, el 97% de las muertes violentas tiene como origen el uso de armas de fuego, por lo que el informe recomienda a las autoridades de la región un mayor control sobre el armamento, que, a su juicio, debería ir acompañado por políticas eficaces contra el narcotráfico, la segregación y el desempleo.
La directora adjunta del departamento de Salud Familiar de la OMS, Daisy Mafubelu, afirmó que estos datos revelan que se necesita "un aumento considerable de la inversión para mejorar el acceso a la información y ayudar a los jóvenes a abandonar comportamientos especialmente peligrosos para su salud".
Fuente: Ciudad

Dormir en pareja puede ser malo para la salud

Dormir en camas separadas podría ser bueno para su relación de pareja, según sugiere un estudio presentado en el festival de la British Science Association que se celebra estos días en Guildford (Inglaterra).
Según el especialista en ciencia del sueño Neil Stanley, el 50% de las parejas ve afectadas sus horas de sueño por dormir juntos. Stanley, que no duerme en la misma cama que su mujer, asegura que históricamente "el hombre no está preparado para compartir cama".

Y sostiene que la culpa de que esta situación se entienda ahora como normal la tiene la Revolución Industrial, cuando la gente se fue a ciudades llenas de gente donde no tenían espacio. “En la antigua Roma la cama marital sólo era sitio para el acto sexual, no para dormir”, añade el investigador.

El estudio revela que dormir mal está ligado a posibles depresiones, problemas de corazón, golpes, trastornos pulmonares, accidentes laborales y de tráfico, e incluso divorcios, a pesar de que esta relación ha sido ignorada como un aspecto importante para la salud. "Se trata de lo que te hace feliz. Si duermes junto a tu pareja y los dos dormís bien, entonces no hace falta cambiar. Pero no hay que tener miedo a probar algo diferente", recomienda.

Fuente: British Science Association


Próxima Actualización

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